CUENTOS PARA PENSAR: EL BOSQUE

No te voy a explicar la moraleja, cada uno saca lo que quiere y lo que necesita, algunas son obvias otras más profundas, algunos cuentos son simples otros más complejos y con varias capas... ¡disfrútalos!

El BOSQUE


Erase una vez... un señor que se pierde en el bosque y entonces medio asustado y viendo que se viene la noche, decide buscar la salida.

Comienza a observar a su alrededor, el bosque era muy denso en ese punto, lleno de mimosas, pinos, robles enormes apenas podia distinguir donde estaba pero aguzando la vista encuentra un pequeño hueco, donde distingue el suelo perfectamente y observa pisadas antiguas y la tierra movida de lo que podría ser un camino y avanza por ahí, al principio le cuesta, aparta ramas y con sus pies aplasta parte de la vegetacion con sus pies y torpemente va avanzando.

Luego de un rato de andar por ese laberinto vegetal, gira detrás de una piedra enorme, avanza un poco mas y llega otra vez al sitio de donde había salido, y se pregunta:
-¿Habré perdido en algún momento la senda?  No puede ser que esto que parece un camino, al recorrerlo me traiga de vuelta al lugar de partida, lo intentaré de nuevo, pero estaré mas atento al sendero.

Y allí va, otra vez avanza por lo que cree es un sendero, se asegura de encontrar las pisadas y los lugares donde la vegetacion no ha crecido, avanza con dificultad pero firme en su decisión, pero al poco rato se le borra la sonrisa de la cara, ya que vuelve a ver la piedra gigante señal que llegaba al punto de partida y así fue.
-¡Otra vez en el mismo sitio!  Tal vez es que he hecho el camino demasiado de prisa, intentaré ir más despacio, a ver si encuentro el desvío hacia alguno de los lados de sendero.

Y allí va de nuevo, despacio, atento a cualquier hueco que le indique un desvío del camino, observa la vegetacion densa pero no encuentra indicaciones de pisadas ni zonas despejadas ni a un lado ni a otro, sigue en su andar pendiente de cualquier cambio, pero otra vez la piedra y el punto de partida.
-¡Pero esto no puede ser!   Tengo que intentarlo orientándome con el sol (el poco que queda) así me daré cuenta, ¿que estoy haciendo mal?.

Y sale andando lentamente, intentando prestar mucha atención a su alrededor y tratando de descifrar si va al Norte o al Este, deteniéndose a cada paso, colocando un palito en el suelo y mentalmente dibuja el reloj que le indique la orientacion, es algo tarde y la sombra que proyecta el palito es larga y no deja lugar a dudas, sigue avanzando tratando de ver en la espesura los rayos de sol que la atraviesan, pero poco rato después, la piedra y otra vez el mismo sitio.

Desconsolado, se prepara para lo peor, pasar la noche en el bosque rodeado de sabe que animales salvajes, con frio y miedo, sin refugio ni luz alguna ya que tanta espesura en el bosque no deja pasar casi la luz del atardecer es lo peor, solo en la oscuridad...  cuando oye un:
-¡Chist!  ¡Chist!   Oiga señor...

Se gira y ve a un leñador que le estaba observando fijamente, lleva camisa de leñandor, un hacha enorme en el hombro derecho barba de algunso dias ojos oscuros y profundos y le habla lentamente.  -Oiga, ¿que anda haciendo por acá?  Ya le he visto dar un par de vueltas y veo por su cara que anda usted preocupado... 

-¡Gracias a Dios!-  Exclama el señor con ojos de haber encontrado un tesoro  -¡Pensé que pasaría la vida aquí perdido!  Dígame ¿por dónde se va a la carretera?  Tengo el coche allí mismo... hace horas que estoy perdido y no se por donde avanzar...

El leñador apoya el hacha que llevaba al hombro en el suelo, le mira a la cara y sin inmutarse, le dice:

-Usted puede ir a la carretera por cualquier sitio, aquí mismo ella pega la vuelta, solo caminar unos metros y la distinguirá claramente, pero por favor, no vaya por el "Camino de los cabezones".

El señor le agradece la indicación e intrigado le pregunta

-¿Pero cuál es el "Camino de los cabezones"?

 -¡Por donde usted anduvo toda la tarde!  Mucha gente se pierde por aqui, que el bosque es tan denso y siempre toman el mismo camino, claramente se dan cuenta que no los lleva a ninguna parte, pero ¿sabe qué?  ellos insisten, insisten una y otra vez, por eso se llama el "Camino de los cabezones"
... y colorín colorado este cuento se ha acabado.

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